jueves, 14 de agosto de 2014

La voz del Odio.

Renunció a lo que más quería por miedo, miedo a fracasar de nuevo, miedo a volver a sufrir…
No supo como reaccionar y decidió ceder, no seguir luchando, dejarse ganar…
Y así fue como lo perdió todo, no hay día que no se arrepienta de la decisión que tomó…

Realmente todo esto viene de hace tiempo atrás, de cuando empezó a confiar en los humanos, esos seres que no ansían más que el placer terrenal y la satisfacción de su ego.
Él creía ser diferente, pues buscaba la felicidad de los demás antes que la suya propia…
Pero no supo controlar sus emociones y tras la mayor decepción de su vida, la primera de muchas, todo su mundo tornó en tinieblas…
Renunció a todo aquello que le hacía daño y solo era capaz de pensar en sí mismo. Destruyó los restos de quien era y comenzó a forjar un nuevo ser…
Pudo disfrutar la vida humana sólo durante un instante ya que pasó de ser una criatura basada en los sentimientos a otra completamente distinta…
Sí que había sentimientos en su corazón, sí que pensaba en los demás, pero todo esto solo alimentaba su único sentimiento, lo único por lo que vivía…
Rápidamente cambió, dejando encerrado a su antiguo ser, donde los ecos de auxilio le llegaban sutilmente, casi imperceptibles...
Apenas podía dormir y cuando lo hacía, era como si viera dos atardeceres seguidos, como si el tiempo no pasase…
Para él… todo era odio… odio a cada una de las personas que formaban la humanidad y sobre todo… odio a sí mismo…
Él era su mayor enemigo, pues la cordura quería desbancar el monstruo en el que se había convertido.
Pasó el tiempo y poco a poco, con ayuda de de personas que veían en él a ese ser honesto, compasivo y amable volvió a la normalidad, pero esta vez fue humano, aceptó que la vida no era perfecta y eso es lo que más le gustaba, el poder vivir la vida y disfrutar de cada momento…
Pero no todo fue tan bonito, sentía algo dentro de él que no era normal, algo que lentamente se apoderaba de su mente…
Tras un tiempo haciéndole frente y de “felicidad” volvió a recaer.

Y por eso decidió renunciar a todo, por miedo a volver como fue anteriormente, por miedo a hacer daño a quienes quería…
Con el paso de las semanas intentó buscar a alguien a quien no le hiciese daño, pero golpe tras golpe fue perdiendo la esperanza y con ello, una batalla tras otra...

Ahora, sigue luchando y sabe que la guerra no ha hecho más que comenzar, que debe luchar cada día, se aferra a la gente que le aprecia que, aunque parece poca, son lo mejor que ha tenido nunca y no renunciaría a ello… otra vez no.