jueves, 6 de marzo de 2014

Steel: La propuesta #1

Una mañana más en Murcia, hace un día primaveral perfecto, la luz del sol entra por la ventana de la habitación de Thomas, un joven de dieciocho años con el pelo corto oscuro y ojos claros, haciendo que se despierte.
-¡Mierda!, las ocho, ya llego tarde. -Dice mientras mira el despertador.
Comienza a vestirse rápidamente a la vez que se cepilla los dientes, mira el móvil y comprueba que no tiene ninguna llamada.
-Menos mal, no llegaré tan tarde a clase.
Prepara la mochila metiendo los libros y la carpeta, cuando el móvil empieza a sonar.
-Mi madre, ¿qué querrá ahora?
Descuelga al mismo tiempo que se prepara el desayuno, un tazón de cereales.
-Dime mamá, tengo prisa que llego tarde a clase.
-¿Otra vez llegas tarde? Te pasa casi todos los días.
-Me has llamado por algo ¿no?
-Si, escucha, está aquí la policía buscándote ¿qué has hecho?
-Yo no he hecho nada, ¿qué te han dicho?
-Solo que te buscan, así que les he dado tu dirección, ahora mismo estoy en el aseo que no nos dejan salir del salón, ¿de verdad que no has hecho nada?
-Que no. -Dice ya estresado.
-¿Ni ninguno de tus amigos?
-Que no estoy metido en nada.
Llaman a la puerta del piso.
-Espera mamá que están llamando. -Le dice mientras se dirige a la puerta y mira por la mirilla. Ve a dos policías con unos papeles en la mano. -Mamá, la poli está en mi puerta.
-Pues yo estoy tardando mucho en el aseo, debería de salir, ya me contarás lo que pasa.
-Ya te cuento, no te preocupes. -Cuelga y abre la puerta.
-Buenas, ¿está Thomas Castillo? -Pregunta el policía mirando unos papeles.
-Si, soy yo, ¿pasa algo?
-No, solo tiene que acompañarnos, prepare la maleta.
-¿Maleta? ¿A donde voy?
-Aquí tienes la orden que expresa que debe venir con nosotros, es un viaje de varias horas y quizá necesite algo de ropa.
-¿Y tiene que ser ahora?
-No, ahora no, dentro de una hora.
Thomas está confuso, es muy raro lo que está pasando.
-De acuerdo, voy a preparar la maleta, nos vemos en una hora.
-No, nosotros tenemos que estar presentes mientras haces la maleta. -El agente busca entre sus papeles y le muestra uno de ellos. -En este documento indica que debemos estar presentes desde que se le comunica esto hasta que lleguemos a su destino.
Le echa un vistazo al documento mientras que asiente.
-De acuerdo, podéis pasar. -Les da paso con la mano. -Advierto que está hecho una leonera, hoy no me toca limpiar a mi.
Coge la maleta que tenía debajo de la cama y empieza a meter ropa.
-¿Sabéis si donde vamos hace falta manga larga?
Uno de los policías se ríe un poco y el otro le da un codazo para que pare. A Thomas no le gusta de qué va esto pero sabiendo que hay papeleo de por medio y que al menos sus padres saben algo, se siente más seguro.
-No no sabemos como será el tiempo.
-Pues me llevo de las dos cosas.
A la media hora termina la maleta, se lleva cargador, máquina de afeitar y diversos objetos que para él son útiles ya que no sabe cuanto tiempo tardará en volver.
Bajan las escaleras, no usa el ascensor pues vive en un primer piso. En la puerta les está esperando un coche negro con dos personas sentadas en la parte delantera vestidos de colores oscuros, el conductor es una chica joven con gafas de sol.
Se baja el copiloto y abre el maletero, mete la maleta y se sienta en el coche. Primero pasa un policía y se sienta al fondo, en medio Thomas y al otro lado el otro policía.
-Buenas a todos ¿alguno sabe donde vamos?. -Pregunta Thomas sabiendo que no habrá respuesta. -Vale, pues será sorpresa.
El coche es bastante amplio y no se siente agobiado, la chica arranca el motor y emprenden el viaje.
Thomas está asustado, nadie habla durante el viaje, nada de música, puro aburrimiento. Saca el móvil para hablar con su madre y antes de desbloquearlo uno de los agentes se lo quita.
-Nada de móviles durante el viaje, una vez allí tú decides.
-Vale, vale, lo guardo. -Se queja mientras guarda el móvil.
Pasa el tiempo y ve un cartel de bienvenida a Castilla la Mancha.
-¿Si que nos vamos lejos no?
Nadie responde, solo se escucha el ruido de los coches pasar. El tiempo pasa, se mira el reloj, son las doce y media aproximadamente, están en una extensión de tierra en la que no hay señales de vida.
-Ya estamos llegando. -Dice la conductora señalando a un lado de la carretera.
Se asoma un poco y ve una nave industrial enorme sin cartel ni rótulo y con vallas muy altas. El coche se dirige hacia allí y para en el puesto de guardia, sale de la garita un guardia de seguridad.
-Documentación. -Dice el guardia haciendo un gesto para que bajen la ventanilla.
El copiloto saca unos papeles de la guantera  y se los da.
-Todo bien, podéis pasar.
La puerta de la verja se abre y conforme avanza en uno de los laterales de la nave se abre una puerta del tamaño justo de un coche por el cual pasa. Es enorme, tiene unas cinco plantas de altura y está muy oscuro. Se empiezan a encender las luces del interior mostrando que la nave está vacía, salvo por un ascensor  con las puertas de cristal que hay en el centro con dos hombres vestidos de negro con fusiles vigilando la puerta. Un sudor frío recorre el cuerpo de Thomas, está muy nervioso, no sabe nada de lo que ocurre y se teme lo peor. Cuando están cerca del centro el coche para y los policías se bajan.
-Baja, ya hemos llegado.
-¿Llegado a donde?. -Contesta Thomas con una voz temblorosa.
Justo después de hacer la pregunta la puerta del ascensor se abre y de él sale un hombre de unos cincuenta años, de pelo corto y blanco, vestido de traje.
-Bienvenido Thomas, ¿qué tal el viaje?. -El hombre hace un gesto a uno de los policías y éste le entrega los papeles que portaba durante el viaje.
-¿Cómo que Bienvenido? ¿Donde estoy? ¿Qué es todo esto?
-Me llamo Andrés y responderé a tus preguntas pronto, pero antes quiero que vengas conmigo. -Le dice mientras él entra en el ascensor. -No te preocupes por la maleta, te la darán más tarde.
-¿A donde lleva este ascensor? Está claro que arriba no. -Comenta a la vez que lo mira como si buscara algo.
Una vez dentro el hombre pulsa el único botón que hay y comienza a bajar.
-Te preguntarás qué haces aquí, te lo iré respondiendo. No eres el primero al que mostramos las instalaciones y esperamos que no renuncies a lo que te vamos a mostrar. -El ascensor sigue bajando y en la pared que se ve a través de las puertas se ve como pasan números escritos en rojo cada vez una cifra más grande, como si marcaran las plantas. -Todo comenzó como un proyecto normal pero declinó en un proyecto de defensa.
-¿De defensa? ¿A qué te refieres?
-Bienvenido al SDT, Sistema de Defensa de la Tierra y esto es la sucursal de España. -Cuando dice estas palabras se puede contemplar a través del cristal una sala enorme con un montón de personas vestidas de blanco, con cascos amarillos están reunidas en grupos alrededor de los pies de lo que parece un robot de forma humana de unas 12 plantas de altura en tonos marrones que tiene tras él un muro del que salen unas pasarelas que lo rodean.
-¿Qué leches es esto? ¿Me estáis tomando el pelo?. -Pregunta Thomas con cara de sombro.
El ascensor llega al suelo de aquella gigantesca sala.
-Esto será, si aceptas y pasas las pruebas lo que pilotarás. -Comenta alzando la mano señalando el cuerpo de aquella máquina descomunal. -Se llama Dust.
-Joder y nosotros en crisis.

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