Otra noche típica de verano caluroso, yo duermo con la ropa
interior, mi habitación es grande, a la derecha tenía mi escritorio con el
ordenador junto a la cama, al fondo una ventana con cortinas azules abierta
pasando el poco aire fresco que hace por las noches, a la izquierda, un pequeño
armario en el que guardaba la ropa y un mueble que ocupaba el resto de la pared
con libros, mangas, miniaturas y carcasas de videojuegos, los cuales, estoy
ordenando.
Me siento solo, creo que me pondré a escribir en el ordenador, la pantalla blanca del procesador de textos me da más sueño aún y no surge ninguna historia que escribir. Miro el reloj que proyecta en el techo la hora, llevaba 3 horas mirando a la nada y ya eran las 4:12 de la mañana, creo que es hora de dormir.
Hace más frío que de costumbre. El del tiempo no falló. Dejo la puerta abierta para que corra más el aire y echo hacia atrás la cubierta y la sabana de mi cama, me quito las zapatillas y me tumbo de un salto en la cama, vale, quizá no debiera haberlo hecho, podría haber despertado a alguien, pero no se quejó nadie, ergo, todos estaban durmiendo.
Ya corría aire suficiente, abrí los ojos, miré al techo donde estaba la hora reflejada y marcaba las 4:13, (¿solo un minuto?), el calor me haría desvariar, cerré la puerta y el aire dejó de correr, pero la sensación de frío permanecía, me giré para cerrar la ventana y allí estaba, una mujer entrada en edad, vestida con un camisón beige, pelo largo hasta la cintura, delgada y con gran cantidad de arrugas, sus ojos eran negros con la misma noche, no supe que hacer, me quedé paralizado, instintivamente, me solté un guantazo y me dolió, cuando abrí los ojos después de semejante golpe, ella no estaba.
Era un sueño, de eso estaba seguro, ya han pasado 3 días y no ha vuelto a ocurrir, la noche de ayer se parecía a la misma en la que sucedió aquello, pero no pasó nada, mejor así.
Estoy cansado y quiero dormir. Esta vez es temprano, el reloj marca las 00:15 y ya he escrito lo suficiente en mi diario, mañana más.
Qué bien estaba durmiendo, el ruido de los grillos de fondo el airecito en mi cuerpo, parecía una noche de primavera, oigo un ruido, quizá sea un mueble, siempre crujen, me levanto, no veo nada en mi habitación, eso es bueno. Me dirijo a la cocina, ya despierto, voy a beber agua, enciendo la luz y abro la nevera, saco la botella más fría y allí mismo me pongo a beber, tan fresquita, que bien sienta por la noche. Me da por girar la cabeza, eso que hace el ser humano por instinto, y allí sentada en una silla de la cocina está esa figura, aquella mujer, mirándome, suelto la botella y salgo corriendo pero algo me impide salir de la cocina, no puedo, y se está acercando, no sé ya ni qué siento. Se acerca lentamente, me doy otro golpe como la última vez y me siento en el suelo impotente, aterrado, esta vez no desaparece, tengo mucho miedo, tantas películas para qué,¿ de qué sirvieron?, quiero chillar pero no me sale la voz, ya está muy cerca, se inclina hacia mi necesito huir, ¡Qué es esto!, alarga su mano hacia mí, y mi acto reflejo es apartarla, pero, no me lo creo, ¡la puedo tocar!, ahora me siento fuerte, la empujo hacia el suelo, pero no emite sonido alguno, salgo corriendo hacia mi habitación, pero, en el pasillo, hay un hombre joven, alto, con buena forma física, moreno, con el pelo largo hasta el cuello, vestido con harapos sucios, contra este no puedo, me doy media vuelta, me dirijo a salir de mi casa, pero otro hombre más bajo que yo, pero imponente, este también era muy viejo .¿Qué leches estaba pasado?. Entre los dos intentan cogerme, mientras la mujer incorporándose me mira fijamente. Con el contacto de estos hombres, caigo inconsciente, me despierto en mi cama, sudando y miro el reloj marca las 00:16, todo a sido una pesadilla, pero los hematomas en los brazos no dicen lo mismo.
Me siento solo, creo que me pondré a escribir en el ordenador, la pantalla blanca del procesador de textos me da más sueño aún y no surge ninguna historia que escribir. Miro el reloj que proyecta en el techo la hora, llevaba 3 horas mirando a la nada y ya eran las 4:12 de la mañana, creo que es hora de dormir.
Hace más frío que de costumbre. El del tiempo no falló. Dejo la puerta abierta para que corra más el aire y echo hacia atrás la cubierta y la sabana de mi cama, me quito las zapatillas y me tumbo de un salto en la cama, vale, quizá no debiera haberlo hecho, podría haber despertado a alguien, pero no se quejó nadie, ergo, todos estaban durmiendo.
Ya corría aire suficiente, abrí los ojos, miré al techo donde estaba la hora reflejada y marcaba las 4:13, (¿solo un minuto?), el calor me haría desvariar, cerré la puerta y el aire dejó de correr, pero la sensación de frío permanecía, me giré para cerrar la ventana y allí estaba, una mujer entrada en edad, vestida con un camisón beige, pelo largo hasta la cintura, delgada y con gran cantidad de arrugas, sus ojos eran negros con la misma noche, no supe que hacer, me quedé paralizado, instintivamente, me solté un guantazo y me dolió, cuando abrí los ojos después de semejante golpe, ella no estaba.
Era un sueño, de eso estaba seguro, ya han pasado 3 días y no ha vuelto a ocurrir, la noche de ayer se parecía a la misma en la que sucedió aquello, pero no pasó nada, mejor así.
Estoy cansado y quiero dormir. Esta vez es temprano, el reloj marca las 00:15 y ya he escrito lo suficiente en mi diario, mañana más.
Qué bien estaba durmiendo, el ruido de los grillos de fondo el airecito en mi cuerpo, parecía una noche de primavera, oigo un ruido, quizá sea un mueble, siempre crujen, me levanto, no veo nada en mi habitación, eso es bueno. Me dirijo a la cocina, ya despierto, voy a beber agua, enciendo la luz y abro la nevera, saco la botella más fría y allí mismo me pongo a beber, tan fresquita, que bien sienta por la noche. Me da por girar la cabeza, eso que hace el ser humano por instinto, y allí sentada en una silla de la cocina está esa figura, aquella mujer, mirándome, suelto la botella y salgo corriendo pero algo me impide salir de la cocina, no puedo, y se está acercando, no sé ya ni qué siento. Se acerca lentamente, me doy otro golpe como la última vez y me siento en el suelo impotente, aterrado, esta vez no desaparece, tengo mucho miedo, tantas películas para qué,¿ de qué sirvieron?, quiero chillar pero no me sale la voz, ya está muy cerca, se inclina hacia mi necesito huir, ¡Qué es esto!, alarga su mano hacia mí, y mi acto reflejo es apartarla, pero, no me lo creo, ¡la puedo tocar!, ahora me siento fuerte, la empujo hacia el suelo, pero no emite sonido alguno, salgo corriendo hacia mi habitación, pero, en el pasillo, hay un hombre joven, alto, con buena forma física, moreno, con el pelo largo hasta el cuello, vestido con harapos sucios, contra este no puedo, me doy media vuelta, me dirijo a salir de mi casa, pero otro hombre más bajo que yo, pero imponente, este también era muy viejo .¿Qué leches estaba pasado?. Entre los dos intentan cogerme, mientras la mujer incorporándose me mira fijamente. Con el contacto de estos hombres, caigo inconsciente, me despierto en mi cama, sudando y miro el reloj marca las 00:16, todo a sido una pesadilla, pero los hematomas en los brazos no dicen lo mismo.
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