martes, 17 de julio de 2012

Un nuevo día


Me dirijo a mi casa, es noche cerrada, luna menguante y apenas se ven estrellas por las luces de la ciudad, corre aire fresco a pesar de ser verano, mi casa está lejos y tengo ganas de dormir, un sueño invade mi cuerpo, será de tanta fiesta.
Siento la necesidad de pararme, no sé, lo necesito, siento como el viento mece mi cuerpo y acaricia mi pelo, me siento cómodo, voy a seguir mi camino a casa pero no me deja, algo me lo impide, no puedo mover los pies, pesan mucho los miro, pero no hay nada, siento un enorme dolor en las piernas, me levanto los pantalones, tengo unas manchas negras y no paran de crecer, las toco pero no pasa nada, sigue el dolor y no puedo remediar chillar, las manchas continúan creciendo, uniéndose entre sí, subiendo por mis rodillas, ya no puedo sentarme ni girar las piernas, no sé que está pasando pero el dolor persiste.
En mi cabeza escucho lamentos, chillidos y llantos, de muchas personas y de muchas edades, casi no oigo ni mis pensamientos todo empeora, solo sé que chillo y no cesa nada. La mancha cubre ya desde mis pies hasta mi abdomen y sigue extendiéndose, las voces comienzan a atenuarse a ponerse en segundo plano, ahora escucho el viento, escucho las olas del mar, no entiendo nada, no me quedan fuerzas para chillar, creo que solo queda mi cara por cubrirse de esa extraña mancha, ya que no puedo moverme para comprobarlo. Los lamentos cesan así como el dolor, ya no puedo moverme, pero si respirar, comienzo a ver un campo precioso, verde, con árboles, un riachuelo y unas montañas nevadas al fondo, es precioso.
Me siento muy cómodo, poco a poco surge una voz, ambigua pero preciosa, mientras habla, no soy capaz siquiera de pensar hablar o interrumpir –¿Ves esto?, cada instante de mi existencia sabía que terminaría, cada segundo, minuto, ¡cada año!, he sufrido, nadie puede comparar esto y menos vosotros, que alimentáis el sufrimiento, la violencia y la muerte, me da lastima quereros tanto como os quiero pero tiene que acabar, has sido el primero pero no serás el último, esto no es un castigo si no una bendición, tú siempre me amaste y ahora formarás parte de mi, no eres humano y lo sabes, tú aceptaste la parte animal, no todos pueden soportarlo, la única pega, es que verás sufrir a más gente como tú, verás morir el mundo a tu alrededor y verás nacer vidas que tú arroparás con tu nueva vida, adelante no te preocuparás por nada y siempre me tendrás- estas palabras me hacen llorar, ya no veo el paisaje aquél, si no la calle de nuevo, creo saber lo que ha pasado, pero necesito dormir, miro mis brazos mis piernas, ya no hay rastro de esa mancha negra, comienzo a andar pero no coordino bien mis pasos y me caigo al suelo de bruces, estoy en el suelo, muy cansado, mi respiración comienza a cesar, veo luces, está amaneciendo pero no es posible –Bienvenido a mi, siente la vida de este mundo, siente la vida de este planeta, ahora serás lo que siempre fuiste, un lobo, pero un lobo libre, espero que disfrutes, los demás no lo harán- contemplo árboles, rocas, tierra, nada de luces ni calles, me siento a gusto y feliz, ahora soy yo ahora formo parte de Gaia y sé su poder, temed aquellos que jamás la amasteis.

No hay comentarios:

Publicar un comentario