Me dirijo a mi casa, es noche cerrada, luna menguante y
apenas se ven estrellas por las luces de la ciudad, corre aire fresco a pesar
de ser verano, mi casa está lejos y tengo ganas de dormir, un sueño invade mi
cuerpo, será de tanta fiesta.
Siento la necesidad de pararme, no sé, lo necesito, siento
como el viento mece mi cuerpo y acaricia mi pelo, me siento cómodo, voy a
seguir mi camino a casa pero no me deja, algo me lo impide, no puedo mover los
pies, pesan mucho los miro, pero no hay nada, siento un enorme dolor en las
piernas, me levanto los pantalones, tengo unas manchas negras y no paran de
crecer, las toco pero no pasa nada, sigue el dolor y no puedo remediar chillar,
las manchas continúan creciendo, uniéndose entre sí, subiendo por mis rodillas,
ya no puedo sentarme ni girar las piernas, no sé que está pasando pero el dolor
persiste.
En mi cabeza escucho lamentos, chillidos y llantos, de
muchas personas y de muchas edades, casi no oigo ni mis pensamientos todo
empeora, solo sé que chillo y no cesa nada. La mancha cubre ya desde mis pies
hasta mi abdomen y sigue extendiéndose, las voces comienzan a atenuarse a
ponerse en segundo plano, ahora escucho el viento, escucho las olas del mar, no
entiendo nada, no me quedan fuerzas para chillar, creo que solo queda mi cara
por cubrirse de esa extraña mancha, ya que no puedo moverme para comprobarlo.
Los lamentos cesan así como el dolor, ya no puedo moverme, pero si respirar,
comienzo a ver un campo precioso, verde, con árboles, un riachuelo y unas
montañas nevadas al fondo, es precioso.
Me siento muy cómodo, poco a poco surge una voz, ambigua
pero preciosa, mientras habla, no soy capaz siquiera de pensar hablar o
interrumpir –¿Ves esto?, cada instante de mi existencia sabía que terminaría,
cada segundo, minuto, ¡cada año!, he sufrido, nadie puede comparar esto y menos
vosotros, que alimentáis el sufrimiento, la violencia y la muerte, me da
lastima quereros tanto como os quiero pero tiene que acabar, has sido el
primero pero no serás el último, esto no es un castigo si no una bendición, tú
siempre me amaste y ahora formarás parte de mi, no eres humano y lo sabes, tú
aceptaste la parte animal, no todos pueden soportarlo, la única pega, es que
verás sufrir a más gente como tú, verás morir el mundo a tu alrededor y verás
nacer vidas que tú arroparás con tu nueva vida, adelante no te preocuparás por
nada y siempre me tendrás- estas palabras me hacen llorar, ya no veo el paisaje
aquél, si no la calle de nuevo, creo saber lo que ha pasado, pero necesito
dormir, miro mis brazos mis piernas, ya no hay rastro de esa mancha negra,
comienzo a andar pero no coordino bien mis pasos y me caigo al suelo de bruces,
estoy en el suelo, muy cansado, mi respiración comienza a cesar, veo luces,
está amaneciendo pero no es posible –Bienvenido a mi, siente la vida de este
mundo, siente la vida de este planeta, ahora serás lo que siempre fuiste, un
lobo, pero un lobo libre, espero que disfrutes, los demás no lo harán-
contemplo árboles, rocas, tierra, nada de luces ni calles, me siento a gusto y
feliz, ahora soy yo ahora formo parte de Gaia y sé su poder, temed aquellos que
jamás la amasteis.
No hay comentarios:
Publicar un comentario