Desde siempre, me sentí diferente, no “especial”, diferente
en el sentido: “es tan normal que asusta”.
Un niño tímido, bromista y gracioso, inteligente,
imaginativo, mentiroso… como todos los niños, pero es ahora cuando me doy
cuenta de todo, desde los 4 años, mi vida se ha basado en una mentira. Desde
pequeño en cada frase incluía una mentira, luego, me inventada datos he
historias para corroborar mis hechos, más tarde esas historias servían para
hablar, tenía que decir algo, lo sentía, si no mentía no era nadie, nunca lo
fui.
Mas tarde, empeoró la situación, hubo una temporada que
recuerdo no decir una sola verdad en días, comencé a aislarme más, todo era muy
fácil si mentía, conseguí mucho así, demasiado, generé una parte de mi que
jamás controlé.
Con el paso del tiempo, las mentiras continuaron y conocer a
mis actuales amigos fue lo mejor y lo peor que me ha pasado. Era tímido, pero
observaba, aprendía, me adaptaba y finalmente me convertí en lo que soy, un
embaucador. Tanta confianza en mi y en mis mentiras provocaba que todos se las
creyeran, que siempre funcionaran, además, no saben mi pasado ¿qué podía pasar?
Comencé a controlar eso, ser yo en un mundo nuevo era una
oportunidad única, de probar hasta qué punto era bueno en esto. Todo fue
avanzando, era sencillo, si me lo proponía conseguía lo que quería y a quien
quería.
Todo iba bien, hasta que apareció ella, fue bonito el poco
tiempo que disfrutamos, pero eso se terminó y yo solo quería que fuera feliz,
pero después, empezó a destrozar su vida, más alcohol, drogas quizá y a lo que
ella llamaba “vivir la vida” que consistía en: “con quien tenga reputación, me
lo llevo para el sillón”, me jodió mucho eso, destrozaba su vida por querer
disfrutarla, yo quería que fuera feliz pero sabía como podía acabar ella.
Fue a peor, “no quiero que destroces tu vida, yo soy la
solución”, esta fue mi filosofía que desconocía hasta hace poco, cuando alguien
me gustaba hacía ver que yo era perfecto claro, con tanta práctica, funcionaba.
Tras lo de esta chica me aparté del mundo de las mentiras, pero en mí quedo ese
aspecto del embaucador, ese dogma de “soy bueno, soy el mejor”, sigo teniendo
esa filosofía, pero no la aplico así, menos mal la verdad, ya he visto tres
chicas que destrozaron su vida, el problema es que fue tras de mi, y siempre me
planteé si era yo, si era yo el problema, si yo era quien destrozaba sus vidas…
aún sigo con la duda.
Ahora, antes de ser como soy ahora, antes de darme cuenta de
todo esto, quería conocer gente, total, que sirviera de algo todo lo que
aprendí, y empecé a conocer a dos chicas, simultáneamente, y a gustarme
simultáneamente, una con una relación complicada, lo que me disuadió de
intentar algo con ella (aún sintiendo algo), de hecho, ella me ayudó a
lanzarme, conociendo a quien es la chica que amo. Lo peor de todo, conocí otra
persona, con la cual en poco tiempo entablamos amistad, pero sentía la
necesidad de querer más, ahora se acabó todo esto, me dí cuenta que jamás fui
una persona, si no un monstruo, lo necesitaba todo de todos, envidiaba todo de
todos y yo era la solución, me arrepiento de todo esto y sé que al final tengo
(aunque dudo que siga así) unas amigas, las tres mejores amigas que podría
tener algo, confío ciegamente en ellas y lo daría todo porque sean felices,
pero, esta vez sin mi, aprendí la lección y a escuchar mi corazón, que ahora
está ocupado y espero que lo esté siempre de la persona que amo, de mi Musa.
Me arrepiento de toda mi vida y creo que todo aquél que me
conozca (o eso crea), debería leer esto, soy un monstruo si, pero que destroza
sus raíces y destroza su coraza, para dejar paso a una nueva vida. Dudo que con
las mismas personas, aunque sería lo mejor de todo, poder empezar de nuevo con
la gente que quiero y la persona que amo.
Ya no soy un monstruo, soy yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario