jueves, 12 de julio de 2012

Origen

La brillante luz de la luna llena, ilumina cada paso que doy sobre el suelo del bosque, verde y húmedo, los sonidos que el viento hace entre los árboles al mecer sus hojas. A lo lejos oigo algo, un susurro continuo que me llama, proviene de otro lugar, al cual me dirijo tranquilamente, siento cada grano de arena, cada hoja bajo mis pies desnudos. Diviso el origen de tal sonido, un pequeño riachuelo cristalino que refleja la luna cruza la frondosidad del bosque, sed era lo que tenía. Me acerco a beber de él pero, oigo algo más entre los árboles, me giro, de ellos aparece un lobo, negro, con ojos dorados que no para de mirarme, como respeto, me aparto, tras esto, el lobo se acerca al agua y bebe de ella, sin darme tiempo a reaccionar, la entidad oscura se aleja, vuelvo mi cuerpo de nuevo al riachuelo y comienzo a beber, noto algo cerca, miro al frente y no uno, si no dos lobos más están bebiendo, me giro y comienzan a venir dos más, despacio, sin molestarse con mi presencia, uno de ellos trae algo en su boca y lo deposita enfrente de mí, una liebre muerta. A pesar de todo aquello, no me asusto al contrario, estoy cómodo, me siento protegido. Sin pensármelo dos veces cojo la liebre y muerdo en ella, está bueno y continuo comiendo, los lobos me miran y comienzan a aullar, se acercan, me huelen y me lamen la cara, me siento uno de ellos, me siento de su familia, creo formar parte de su camada.

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