lunes, 23 de julio de 2012

La enmienda


Era media mañana, estaba nervioso, el frío de aquél 17 de Febrero hacía temblar mi cuerpo, nunca he hecho esto, siempre fue diferente, esta vez, tengo dar todo de mi, tengo que hacerlo, e de ser un héroe, todo está en mis manos.
Me dirijo lentamente a mi objetivo, vestido de traje y corbata, portando un gran maletín, veo mi objetivo, un edificio de 12 plantas, hecho completamente de cristal, entro por la puerta, saludo a todo el mundo, como si no pasara nada. Frente al ascensor, antes de pulsar el botón para llamarlo, me quedo en blanco, como método de autodefensa, dudo de lo que tengo que hacer, dudo de lo que voy a hacer, respiro hondo y pulso el botón.
Una vez dentro, estoy solo, no hay nadie más, me preparo para ir al piso número 11, al abrirse la puerta, pasa una pareja joven por delante de mí, sonrientes y acaramelados, una sonrisa sale de mi, quizá verles me relajara pues tenía una gran responsabilidad sobre mis hombros, me dirijo a la habitación 1113, saco la llave abro la puerta, entro y cierro tras de mi, colgando el cartel de “no molestar”, dejo el maletín sobre la cama, miro por la ventana, hace un gran día.
Abro el maletín, en él hay un plástico trasparente muy grande, comienzo a cubrir la habitación, no sin antes ponerme unos guantes de látex, todo está cubierto ahora, me siento en la cama, mirando a la nada, pasa el tiempo, miro el reloj, -Ya es la hora- digo con un tono de desánimo, quito el doble fondo a mi maletín, saco la pistola dejándola encima de la cama y comienzo a armar mi rifle, tranquilamente, pensando en que debo hacerlo, que no hay otra salida, me postro en la ventana, en un punto en el que no se me distingue apenas, calibro el rifle con las referencias de aire, posición, distancia… no puedo fallar, apunto a la ventana del edificio de enfrente, se ve una sala de estar, por el ángulo solo veo una mesa de trabajo, con unos papeles y un portátil, lo necesario para poder ver mi objetivo.
Al poco tiempo, una mujer joven, se sienta en una silla, y enciende el portátil, es ella, mi objetivo, tomo nota de los datos necesarios para el disparo, solo puede ser uno, no puedo fallar. Justo antes de disparar veo algo por el visor, la chica se gira, -¿Con quién habla?, tendría que estar sola, mierda- se complica la cosa, pero debo hacerlo, estoy perdiendo tiempo y la oportunidad, apunto a su cráneo mientras aguanto la respiración, y disparo, la bala, vuela por toda la calle, rompe el cristal e impacta en la chica, en su cabeza, entrando por su sien y saliendo por su oído opuesto, definitivamente está muerta, se escuchan chillidos, llantos, pero parece que no es de una persona adulta, una niña aparece por la ventana, sacude a su madre, pero esta no se mueve, -¿Qué he hecho?- la culpa inunda mi cabeza, era ella, ella era quien tenía que morir, pero nadie me dijo nada de una niña, dejo caer mi rifle al suelo, no entiendo nada, del maletín saco los papeles de la información, -No pone nada, no tiene una hija, ¿quien es esa?- comienzo a estresarme y suenan sirenas, tengo que irme, recojo el casquillo, desmonto mi rifle y recojo todo el plástico, algo ha salido mal, tras cerrar el maletín, no puedo reprimir las lágrimas y caigo sobre la cama, -Me dijeron que era ella, su foto, su vida, todo concuerda, todo menos esto- puedo lograr decir entre lágrimas y en voz alta, no puedo reprimirlo. –He… he destrozado una familia, pensé que sería diferente, pensé que sería para salvar vidas, pero he arruinado la vida de una niña-. Las sirenas suenan más fuerte, están en la calle, me siento en la cama, miro mis manos, las veo manchadas de sangre, manchadas de vida, abro de nuevo el maletín, guardé allí la pistola, la miro detenidamente, -Una familia, por otra- Coloco la pistola en mi sien y entre lágrimas, disparo.
Debí esperar, los titulares de los periódicos hicieron eco de todo lo sucedido, “Una narcotraficante muere de un disparo en la cabeza…”, “La hija del jefe del cuerpo antidroga de la ciudad estaba secuestrada por una narcotraficante…”, “Un joven aparece muerto en una habitación de un motel a las afueras, todo indica que se suicidó por su difícil situación personal…” Al parecer, para todo, hay que apostar y esperar a ver los resultados…

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